lunes, 24 de abril de 2017

UN ARMARIO LIBRE DE ESQUELETOS



Una canción despierta el recuerdo de un amor del pasado; el olor de un bizcocho transporta a la infancia porque recuerda a los que preparaba la abuela; un grupo de jóvenes sonrientes con mochilas a punto de subirse a un tren evoca la despreocupación y la alegría de la juventud… La nostalgia es una felicidad triste. Se recuerda el gozo del pasado, pero duele saber que todas esas experiencias ya no pueden volver. “Por eso es el dolor de la memoria. Lo perdido parece inolvidable, único e irrepetible –explica Manuel Fernández Blanco, psicoanalista y psicólogo clínico–. Se tiene nostalgia por algo que crees que te hizo feliz, que crees que te hacía estar completo, que parece perfecto”.

La palabra nostalgia deriva del griego nostos (hogar) y algos (dolor). Fue creada a finales del siglo XVII por el médico suizo Johannes Hofer para describir el estado de ánimo de los soldados suizos que luchaban fuera de su país, que sentían una “tristeza originada por el deseo de volver a su casa”. Hay muchos motivos para la nostalgia: la que siente el emigrante por su tierra de origen; la que se anhela por una infancia que se recuerda maravillosa y libre de problemas; la del vigor y el optimismo de la juventud, cuando todo estaba por hacer; la nostalgia del primer novio o la primera novia, con quien se descubrió el amor y el sexo; la de una forma de vivir que ya no volverá; la nostalgia por los viejos amigos… Aunque la nostalgia también puede ser colectiva, como la que se siente por el pasado esplendoroso de un país o por los lejanos éxitos de un equipo de fútbol.

Cuando se mira por el retrovisor, algunos episodios de antaño parecen perfectos. Una especie de paraíso perdido. “Es un paraíso que se siente como perdido pero que, en realidad, nunca se ha tenido”, señala Manuel Fernández Blanco. Ese pasado fue bonito, emocionante y especial, aunque quizás no tanto como nos hace ver la nostalgia. “Esta nos hace recordar un pasado idealizado. Hay tan pocos momentos de felicidad en la vida que casi podemos recordarlos todos. Y por eso los idealizamos”.

Así que estamos ante un sentimiento tramposo, porque no hay más paraísos que los que se inventa nuestra memoria. Rafael Euba, psiquiatra afincado en Londres, coincide en que, con la nostalgia, “se recuerda un pasado que parece mejor de lo que fue”. Al volver la vista atrás, se olvidan los motivos que llevaron a la ruptura con aquella pareja que tanto se echa de menos, no se recuerda que en la infancia no todo es jugar en el recreo y se omite que los buenos tiempos también tuvieron sus espinas.
“La nostalgia se compone de brochazos muy simples que nos impiden ver el pasado con exactitud”.

Y no es lo mismo dejarse llevar de vez en cuando por la nostalgia que vivir esclavizado por ella. “El problema es si te anclas en el pasado”, afirma Rafael Euba. Nadie está libre de sentir nostalgia en alguna ocasión. Pero es muy diferente recordar con añoranza la juventud una tarde de domingo que ser infeliz en la vejez porque se recuerda la juventud como el paraíso que no volverá. Es muy diferente echar de menos el pasado de vez en cuando que vivir instalado en él. Como explica el psicoanalista Cecilio Paniagua, las personas con tendencia a la nostalgia “suelen tener problemas para adaptarse a su presente”. Además, señala Manuel Fernández Blanco, el problema no sólo es idealizar el pasado, sino, sobre todo, “creer que no se va a encontrar en el futuro nada similar a lo que se echa de menos”.

Esta especie de melancolía que impide vivir el presente y encarar el futuro es excesiva porque no nos gusta ni el hoy ni el mañana. “La nostalgia es muy atractiva –considera Rafael Euba– porque el pasado tiene una pureza y una candidez que ni el presente ni el futuro poseen. El pasado no crea ansiedad. Y el presente y el futuro siempre crean ansiedad; esa es la razón de que aparezca la nostalgia”. Se siente mucha añoranza de un amor cuando en el presente se carece de él. Se siente mucha nostalgia de un pasado libre de preocupaciones cuando las actuales aprietan demasiado. El sentimiento nos asalta al rememorar los viajes de juventud cuando ahora la rutina no tiene compasión. “La nostalgia excesiva casi siempre aparece cuando el presente es desagradable y el futuro es amenazante –comenta Rafael Euba¬. Yo trabajo con personas mayores. Viven en un entorno muy diferente al de su pasado y tienen enfermedades y problemas que no sufrían cuando eran jóvenes. La nostalgia por la juventud quizá sea una de las más frecuentes e intensas”. Porque, además, tiene que ver con muchas cosas que se hacen por primera vez: el primer beso, el primer viaje, casarse… “Las primeras grandes vivencias dejan una huella emocional muy profunda”, ilustra.

Realmente, ¿qué echamos de menos de nuestro pasado? Como ha escrito Alan R. Hirsch, psiquiatra y profesor del Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago (EE.UU.), “la nostalgia, más que relacionada con un recuerdo específico, lo está con un estado emocional”. No se añora una tarde de la infancia en concreto o la infancia en sí, sino la inocencia y la alegría con la que se vivía de niño. Se añoran las emociones positivas, aunque idealizadas, asociadas a la niñez. Este psiquiatra también ha estudiado por qué los olores tienen el poder de despertarnos recuerdos nostálgicos. “La información olfatoria va a parar directamente al sistema límbico, el área del cerebro en la que residen las emociones. Por eso, un olor nos conecta inmediatamente con una emoción del pasado”.

Cuanta más energía dedicamos al pasado, menos tenemos para el presente y el futuro. Pero ¿la nostalgia puede aportarnos algo positivo? ¿O se trata simplemente de un inútil paseo por el ayer? “Si hipoteca tu presente o tu futuro es negativa –señala Rafael Euba–, aunque si te permite encontrar un refugio momentáneo a las inclemencias del presente, puede ser útil”. Un oasis en el que reponer fuerzas para regresar al ahora con algo más de vigor. “Como dicen en Estados Unidos: lo que te ayuda a través de la noche, bienvenido sea”.

Otro aspecto positivo de la nostalgia es que desempeña un papel importante en nuestra identidad. “Nos ayuda a elevar la autoestima –apunta Cecilio Paniagua–. Los recuerdos de un pasado idealizado nos permiten sentir que nuestra identidad es bella y valiosa, que el pasado valió la pena. Y esto es una necesidad psicológica fundamental. Decía Aliosha, un personaje de la novela Los hermanos Karamazov, de Dostoievski, que lo mejor que podemos proporcionarle a un niño son recuerdos sagrados de su infancia”. Lo importante, explica Cecilio Paniagua, es dosificar la añoranza de algo. “Que no sea excesiva, porque nos haría sufrir demasiado”.

Rosalía Baena considera que “otra de las razones por las que la nostalgia está de moda es que vivimos en una sociedad que privilegia las emociones y en la que falta mucha identidad, y la nostalgia te de identidad y emociones. Además, antes la emocionalidad se veía como algo infantil, pero ahora ya no”. Y hay aplicaciones como Instagram que permiten dar un toque melancólico a nuestras fotografías.

“la creciente inclinación por la nostalgia entre los adultos es un síntoma de la profunda inseguridad que se siente hacia el futuro”.

Quizás no haya que sentirse culpable por dejarse llevar, pero mejor sólo de vez en cuando, por los cantos de sirena de la añoranza. Como apunta Cecilio Paniagua, “esta no aparece de forma voluntaria. 

No somos dueños de lo que sentimos”. Pero sí de lo que hacemos. Así que, para vacunarse contra la nostalgia excesiva, Manuel Fernández Blanco recomienda una receta muy clara: “Dejar de idealizar el pasado. Si una persona se instala en él –concluye–, anula su presente e hipoteca su futuro. Y no todo era perfecto en los viejos tiempos”.

En otras palabras, hay que limpiar tu armario para que quede libre de esqueletos.  No hay nada más tenebroso que mirar a los ojos al pasado, sobretodo sabiendo que eres parte de un presente.  Mi filosofía de siempre ..... Lo que fué, ya no será.

Rebeca.


viernes, 7 de abril de 2017

EL ARTE DE AMAR- Erich Fromm


El arte de amar es una obra con la que Erich Fromm ha ayudado a varias generaciones a reflexionar sobre el amor y a responder a algunas preguntas aparentemente sencillas: ¿qué significa amar? ¿Cómo desprendernos de nosotros mismos para experimentar este sentimiento…? Fromm nos explica que el amor no es sólo una relación personal, sino un rasgo de madurez que se manifiesta en diversas formas: amor erótico, amor fraternal, amor filial, amor a uno mismo…
Nos dice también que el amor no es algo pasajero y mecánico, como a veces nos induce a creer la sociedad de hoy. Muy al contrario, el amor es un arte, el fruto de un aprendizaje. Por ello, si queremos aprender a amar debemos actuar como lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, ya sea la música, la pintura, la carpintería o el arte de la medicina. O, por lo menos, no dedicar nuestra energía a lograr el éxito y el dinero, el prestigio y el poder, sino a cultivar el verdadero arte de amar. “El amor intenta entender, convencer, vivificar. Por este motivo, el que ama se transforma constantemente. Capta más, observa más, es más productivo, es más él mismo.”

El autor nos advierte:
"La lectura de este libro defraudará a quien espere fáciles enseñanzas en el arte de amar. Por el
contrario, la finalidad del libro es demostrar que el amor no es un sentimiento fácil para nadie,
sea cual fuere el grado de madurez alcanzado. 
Su finalidad es convencer al lector de que todos sus intentos de amar están condenados al fracaso, a menos que procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad total, en forma de alcanzar una orientación productiva; y de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. 
En una cultura en la cual esas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar.
Quien no lo crea, que se pregunte a sí mismo a cuántas personas verdaderamente capaces de amar ha conocido.
Pero la dificultad de la empresa no debe inducir a que se abstenga uno de tratar de conocer las
dificultades y las condiciones de su consecución. A fin de evitar complicaciones innecesarias he
procurado tratar el problema, en la mayor medida posible, en un lenguaje no técnico. Por la
misma razón he hecho la menor cantidad de referencias a la literatura sobre el amor.

Otro problema que no pude resolver en forma enteramente satisfactoria, fue el de evitar la repetición de ideas expuestas en algunos de mis libros anteriores."

10 FRASES DE "EL ARTE DE AMAR", DE ERICH FROMM

1) “En la esfera de las cosas materiales, dar significa ser rico. No es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho.”

2) “Mientras tememos conscientemente no ser amados, el temor real, aunque habitualmente inconsciente, es el de amar.”

3) “El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos.”

4) “Dar produce más felicidad que recibir, no porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad.”

5) “Si una persona ama sólo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica o un egoísmo ampliado.”

6) “Tengo que conocer a la otra persona y a mí mismo objetivamente, para poder ver su realidad, o, más bien, para dejar de lado las ilusiones, mi imagen irracionalmente deformada de ella.”

7) “El maestro aprende de sus alumnos, el auditorio estimula al actor, el paciente cura a su terapeuta, siempre y cuando no se traten como objetos, sino que estén relacionados entre sí en forma genuina y productiva.”

8) “Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos sí quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería.”

9) “Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar ni explotar a nadie.”

10) “¿Qué le da una persona a otra? Da de sí misma de lo más precioso que tiene, de su propia vida.

Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él, da de su alegría, de su interés, de su compresión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él.”

Rebeca.

Arte y Literatura

domingo, 26 de marzo de 2017

TAN SOLO SENTIR.

“No se puede aprender a tocar violín a la edad adulta” “ Porque no intentas algo más simple?” “Recuerda la dolencia de tu hombro…”  Opsss ¡¡¡  Una manera muy difícil de empezar una nueva relación ….con mi violín.  Todo en contra.

A finales del año pasado llegó a mis manos, bellísimo ¡¡¡  wauuu, me puedo enamorar, pensé.  Pero lo dejé allí, en su estuche, no era el momento, necesitaré de un buen instructor.

Día 1    El día de conocernos por fin ¡¡

 Siempre creí que era la forma absurda de tocar de un violinista presumido que decían sentir que la música los jalaba del cuello con la fuerza de un conjunto de agudos más largos que los graves.  Un mito del cual me burlaba ignorando que tal música podría causar tal impulso.

Cuando en mis manos brotó un violín, sentí la elegancia y la sofisticación que hasta cierto punto causó en mis demos miedo y un delicioso temor con hedor a deseo.

Conocimientos viejos de música infantil vuelven a mis ojos tomada de aquel violín, las nanas que mi madre me cantaba, recuerdos de tantas reuniones musicales en familia, familia de cantantes y de intérpretes de todo tipo de instrumentos,  y mis dedos doloridos comenzaron a maltratar aquellas tan delgadas cuerdas.

La libertad de mis brazos se vuelve intensa aleteando unas alas formadas por el movimiento de la varita que gracias a la intensidad de la ficción deja salir el polvo de la brea bañando de blanco todo aquel bello barniz.

Surge poco a poco una fluidez donde la rapidez de los tonos eleva el ánimo de la música, con la suavidad de notas chirriantes (que fastidiaron a mi gata y trata de impedir tal tortura con leves mordiscos a mi mano) , tan agudas y graves que hacen temblar mis dedos con una leve vibración.

El conjunto de sentidos muestra mis ojos que ya no hay nada que ver, que solo se siente en el cuerpo, en la espalda, en las manos y en el cuello, ese que se adormece y empieza a mecerme con un rítmico vaivén que en un ligero y fino movimiento no encuentra ningún límite.  Y envolviéndome en tan deliciosa sensación brota el recuerdo de lo que ignoraba del SOLO SENTIR.


Eso ¡¡¡   había olvidado el ….SOLO SENTIR.

Rebeca.




viernes, 24 de marzo de 2017

ESA MANÍA MÍA, DE DEJAR TODO POR ESCRITO.





La literatura biográfica cuenta con innumerables ejemplos que sería imposible detallar.

El diario personal puede considerarse un trasunto biográfico de quien lo escribe.

Muchos títulos destinados al público infantil y juvenil están escritos en forma de diario o acuden, en algún momento, al diario para acercarnos más a los personajes y hacer que el lector se identifique con ellos. 

Algo así ocurre con Ana Frank, pero a diferencia del diario de ficción, inventado por un narrador, en el Diario de Ana es ella quien escribe, ella quien nos cuenta cómo vivieron la familia Frank y sus amigos los más de dos años que permanecieron en el escondite de la “casa de atrás”.


El diario, tal como lo conocemos hoy, tiene, como género literario, un lugar y una función determinada dentro del marco del sistema de comunicación que llamamos Literatura

Los diarios, los cuadernos, las autobiografías, las memorias, son géneros poco usuales. Los diarios y las memorias han sido confinados a aquellos grandes escritores que dejaban testimonio de una campaña militar. 


Los cuadernos abrevian el género. Son más humildes que el diario y no están sometidos a la esclavitud de escribir diariamente. Kafka se reprocha cada vez que abandona la escritura de sus Diarios y no los atiende cada día. El cuaderno puede funcionar como el doble de la obra. En los Diarios de Kafka encontramos largos fragmentos de sus obras (El desaparecido, El médico rural) intercalados en sus anotaciones.  


 Los cuadernos de trabajo de los escritores pueden ser o no un género de publicación póstuma. 

Ya sea bajo la forma de una afirmación o una negación, la sinceridad es un tópico en los diarios. Gombrowicz lo formula como una pregunta que involucra a quien está dirigido el diario y revela, a la vez, una posición contradictoria: “Escribo este diario sin ganas. Su insincera sinceridad me fatiga. ¿Si tan solo es para mí, por qué sé imprime? ¿Y si lo es para el lector por qué finjo conversar conmigo mismo? ¿Hablar con uno mismo para que lo oigan los demás?”. 


Es una función del diario registrar cada cosa. Piglia lo llama una manía de dejar todo por escrito. Los Diarios de Kafka son un ejemplo de esto último. Refiriéndose a su juventud, Piglia escribe: “Me gustan los primeros años de mi diario justamente porque allí lucho con el vacío”.   


Los diarios son habitualmente una publicación póstuma. La decisión de publicarlos en vida es arrebatarle un pedazo de vida a lo que Gide decía: “escribir es poner algo a salvo de la muerte”.   Con la publicación póstuma, surgen las figuras del albacea, el editor y el heredero, que pretenden, como se dice actualmente, “establecer el texto”; con lo cual el diario, que es una práctica inestable, termina por institucionalizarse. De esta manera, el diario ocupa como documento literario un lugar dominante. 


El diario, ni íntimo ni de trabajo, queda excluido de la necesidad del autor y de la obra. El género tiene una autonomía, ¿pero dónde situarla? Podemos responder: en el estilo. 


Pudorosamente se puede agregar: ¿acaso hay otra descripción más bella e “imprecisa” de qué es una vida? Continúa Piglia con sus episodios: “Existen en el diario pero no en mis recuerdos”. Esta afirmación indica ya cierta autonomía del Diario. Lo escrito ya no es propiedad del autor sino del diario. El escritor ha devenido un personaje más del diario. Piglia reafirma la autonomía del Diario: “Tengo la sensación de haber vivido dos vidas. La que está escrita en el Diario y la que está fija en mis recuerdos”. 


Entonces hay tres instancias: la del olvido, la de la memoria, y la vida que está escrita en el diario. De esta autonomía surge la idea de que el diario exige, pide a aquel que lo escribe, ser escrito. 
¿Pero en qué reside el suspenso que impone el diario a la monotonía de los días? Reside en una promesa. Promete una clave de la vida o de la obra del autor, pero es solo una máscara detrás de otra.

 Perec decía: “Avanzo enmascarado”. Es posible que un diario progrese de la misma manera. 


La pregunta es inevitable: ¿cuándo un escritor concluye un diario? Habitualmente con la muerte. 

Rebeca.

viernes, 3 de marzo de 2017

TRASCENDER.




En el principio fuiste mineral,
después te volviste planta;
luego te convertiste en animal:
¿ cómo ibas a ignorarlo?

Después te volviste hombre.
Cundo hayas trascendido la condición
de hombre te convertirás, sin la menor duda,
en ángel.

Supera incluso la condición angélica:
penetra en el óceano,
para que de gota de agua puedas transmutarte
en mar ...........

Yalal Ud-Din Rumi

miércoles, 1 de marzo de 2017

ME SEDUJO ESTE LIBRO .



7.55 a.m.  Por fin llego al lugar donde tengo una cita de negocios.  Era a las 8 de la mañana, así que he llegado a tiempo.

La chica que me abre me sonríe….  Buenos días Sra. Raquel ¡¡  siga por favor.  Fue todo muy rápido, una firma aquí, otra allá mientras charlábamos animadamente. 

8.30 a.m.  Salgo a la calle y veo un lindo restaurante.  Me dirijo allí, me apetece un buen desayuno.

En la entrada un señor de gesto amable me sonríe y me dice….  “No va a mirar los libros señorita, tengo libros originales y a buen precio “Me dijo señorita ¡¡¡  a mis años eso ya no se escucha a menudo.  Me causó gracia, así que para agradecerle su amable comentario me acerco a mirar sus libros…. Y efectivamente, libros en perfecto estado y ediciones originales.

Me traje conmigo algunos que les iré comentando en su momento.

Empezaré por “UN JARDIN EN BADALPUR” de la escritora francesa KENIZÉ MOURAND.

Lo empecé a leer el día de hoy, mientras esperaba una segunda cita de negocios a la cual llegué muy temprano.

Es una novela narrativa, histórica, de la vida de las comunidades musulmanas en la India y los enfrentamientos entre las diferentes castas y religiones.

En lo que he leído hasta el momento, me parece ameno, entretenido e inteligente, así que cuando lo termine (437 páginas)  les contaré mis apreciaciones.

Me hubiera gustado leer primero “DE PARTE DE LA PRINCESA MUERTA “de la misma autora, y del cual ya había escuchado muy buenos comentarios, pero me llegó primero éste, así que me tomaré mi tiempo y voy a tratarlo con especial cuidado para luego reflexionar sobre lo leído.

En cuanto a la autora, me parece brutal ¡¡  con un vocabulario exquisito que siempre te deja con el afán de saber más .


Rebeca.