miércoles, 10 de julio de 2019

LE TENGO MIEDO.


 

Esta tarde, salí a caminar.  Últimamente le encuentro mucho gusto a mis caminatas.    

El lugar en donde ahora vivo está rodeado de altos pinos y mucha vegetación, mi ambiente preferido.

Caminaba y pensaba, pensaba y caminaba. El sendero es solitario y me asalta el miedo.
  
Llegan pensamientos y preguntas. 

¿A que le temes ?  Hummm, al dolor fisico.  ¿Y a morir?  no, a morir no. 

Le temo también a la tristeza, al abandono, a la soledad no deseada o a la soledad compartida como un falso remedio.  

Les tengo miedo a algunos animales, las arañas por ejemplo, ellas no me comprenden o yo no las entiendo a ellas.

Le tengo miedo a las enfermedades, a la pérdida de personas ya sea por fallecimiento o por olvido, sean familiares o amigos, y me da miedo que si me pasa a mí, yo sea consciente de su avance y mi derrota.

Miedo a la vejez y a sus achaques, miedo a que alguien que amé,  me trate de usted.  Me da miedo el desorden, la suciedad, la incertidumbre.  Me da miedo la formalidad fingida, me dan miedo las sectas de cualquier clase y le tengo miedo a los falsos dioses.

Me dan miedo las personas que se creen infalibles o dueñas de la verdad absoluta y en general toda persona que se cree iluminada.

Me dan miedo, mucho miedo las personas insensibles.

Me dan mucho miedo las aguas profundas, las alturas, los cuartos oscuros.

Me da miedo la falta de sentido común de algunos, la necedad, la incoherencia.

Me da tanto miedo la juventud atada a la tecnología y la informática, haciendo uso de aplicaciones banales y sin sentido, y a que ésto se propague como un virus.

Me da miedo a que mueras antes que yo, me da miedo extrañarte.  Me da miedo que si yo muero primero, me olvides pronto y sientes a otra en ese lugar de tu corazón, ese en donde decías que estaba yo , sentada, inconmovible.

Me da miedo que me olvides.

Los pensamientos se detienen, he llegado a mi casa y la realidad ahuyenta mis temores.








miércoles, 20 de marzo de 2019

HAY TRISTEZA EN EL ENOJO.

La salvación de los momentos sosos :  La lectura.

Mucha quietud por éstos días.  Apenas comenzamos a reubicarnos a un nuevo año, a los nuevos proyectos, resoluciones, cambios, en fín, todo eso que prometemos cuando el calendario nos dice que terminó un año y que comienza otro.  El principio del año nos toma un poco bajos de ánimo, y si a eso le sumas lo pendiente del año anterior, puede convertirse en un caos si así lo permites.

Ya para marzo llegan los dias lentos, un poco sosos, se acerca semana santa ... otra vez? Si, otra vez ¡ , y todo de nuevo.¡

Estos dias desabridos, me llevan a leer libros cortos, asi me aseguro de leerlos completos y regalarlos de inmediato a quien creo le puede servir o gustar.  No tengo biblioteca.  Mis libros son "libros barcos "  llegan y se van.  No le veo sentido a una cantidad de libros almacenados si ya fueron leidos.  Otras personas pueden disfrutarlos.

Ha llegado a mis manos "  Un cuento triste no tan triste" de Bucay.




Un cuento triste no tan triste es una historia corta que te provoca replantear lo que piensas de los demás, el porqué de sus actitudes y el cómo se comportan con los que los rodean. Te hace entender que debajo de ese manto de enojo, de furia, puede haber tristeza, mucha o poca, pero tristeza a fin de cuentas. Por lo tanto, te hace pensar el cómo es fácil juzgar, tachar de malos, egoístas, sangrones, etc. A otras personas, cuando muchas veces, puede que esas actitudes sean causa de problemas sin resolver, problemas que uno trae en la mente y que te impiden darte cuenta de que no haces bien a los que te rodean, más allá de lo que te sucede, también dañas a los demás. La forma de resolverlo que te plantean, es hablar, expresar esos problemas, pedir ayuda, hacer menos pesada esa carga para que tu mente y tu cuerpo descansen, porque esos mismos problemas, sean de la índole que sea, te afectan en cuerpo y alma. Desde problemas de pareja hasta perdidas mayores.
 
 Jorge Bucay, en el prólogo, platica de dónde nació la historia y quiénes se ven involucrados en ella. Deja claro desde un inicio que la historia nace desde el interior, desde el corazón, y eso se nota, porque cuando una historia te pone a pensar, a replantearte las cosas, es porque es buena, porque te hace volver a sentir.
 
Es cierto que no es algo sorprendente, no tiene fuerza y poder sobre ti desde un inicio, no, pero es necesario saber de dónde empieza, y eso solo es posible si se te narra desde el principio. De una sola idea, el autor le dio forma, hasta crear lo que el libro contiene. La historia está bien, gusta, pero no es maravillosa. Lo que sí es excelente es el epílogo, de los mejores epílogos que he leído, no solo por lo que cuenta en sí, sino porque completa de forma perfecta el mensaje que la historia manda, lo remarca y te ayuda a entender todo. Así mismo, es el responsable de que la idea se plantee en tus pensamientos y es la que te hace comprender lo que en el inicio de la reseña se menciona. Claro está, cada lector es diferente, cada lector es un mundo, y cada lector es el responsable de digerir las historias a su manera y ajustarlas a su vida, a sus pensamientos.
 
 “No puedo imaginar peor situación. Arrancarse una espina para poder sobrevivir y luego darse cuenta de que ciertamente sin la espina ya no se siente el dolor pero tampoco se siente el corazón…”
 
 
No es un libro grande, no llega a las cien páginas, y tiene mucho espacio, se lee en menos de una hora, hasta podría decir que máximo en media hora si se lee de forma lenta, pero tiene una edición exquisita.

Por lo mismo, no hay mucho más que decir. Queda en el lector encontrarse con la historia por si mismo.
 
Tiene ilustraciones lindas tambien.
 
Sobre el autor, Jorge Bucay, argentino, es médico y psicoterapeuta gestáltico. Sus libros son grandes éxitos de venta en todos los países de habla hispana; además han sido traducidos a más de veinticuatro idiomas. Imparte conferencias y seminarios, y se ha convertido en uno de los pensadores más influyentes de la sociedad actual.
 
A mi personalmente me encantan sus escritos. 
 
Rebeca. 




 

viernes, 1 de marzo de 2019

INGENUOS NARCISISTAS PEGADOS DE UN SMARTH PHONE

Somos adictos a nuestros teléfonos no porque dependamos de ellos, sino porque los usamos para evitarnos a nosotros mismos.

 

Cada vez nos resulta más complicado encontrar a alguien (o algo) que nos parezca más interesante que nuestro smartphone, es la cruda realidad. Esto es desconcertante y problemático, y ha tenido gran repercusión en nuestras historias de amor, la vida familiar, el trabajo, el tiempo libre y la salud. Este artículo pretende arrojar algo de cordura a nuestra relación con el smartphone, que al final es la más cercana, intensa y, posiblemente, la más peligrosa.

1. Genera adicción

Decir que somos adictos a nuestros teléfonos no solo implica que los usemos muy a menudo, va mucho más allá: quiere decir que los usamos para sentirnos completos. Por culpa de nuestros teléfonos, nos resulta imposible permanecer sentados solos en una habitación, dándole vueltas a nuestros pensamientos, repasando el pasado y divagando sobre el futuro, permitiéndonos sentir dolor, arrepentimiento y emoción. Somos adictos a nuestros teléfonos no porque dependamos de ellos, sino porque los usamos para evitarnos a nosotros mismos.

2. Afecta a nuestras relaciones

Partimos de la base de que nos fascina la vida familiar y que estamos encantados y totalmente comprometidos con nuestra pareja. Sin embargo, es evidente que la realidad es distinta. Todas esas cosas maravillosas se mezclan con otras muchas que nos resultan extrañas y frustrantes. Nuestra pareja no es tan comprensiva como nos gustaría, nuestra familia es mucho más conflictiva y problemática de lo que nos parece razonable y justo. Por su parte, el móvil es dócil, responde a nuestro tacto y siempre está ahí para nosotros, dispuesto a hacer lo que nos venga en gana. Su maleabilidad nos proporciona la excusa perfecta para desentendernos de los aspectos más complicados de los demás.
Cuando nuestra pareja comienza a contarnos su día o a explicarnos cómo, a su parecer, debe gestionarse el frigorífico, resulta muy tentador desviar la mirada hacia nuestra pantalla. Los detalles de su vida y su opinión acerca de nuestra convivencia no puede competir con lo interesante que es ese apartamento tan caro que está en venta en el centro o los hábitos alimenticios del gato más grande del mundo.

3. Nos condiciona a la hora de buscar pareja

Da la sensación de que es muy sencillo ligar. Al fin y al cabo, hay millones de personas ahí fuera y no debería ser muy complicado encontrar a nuestra media naranja... siempre y cuando nos registremos en la aplicación adecuada. Nos hemos vuelto esclavos de nuestras expectativas: cada persona a la que conocemos la juzgamos comparándola con aquellas que no hemos conocido todavía. Por supuesto, ninguna de las personas que conocemos a través de nuestros móviles es completamente perfecta. De modo que volvemos a emprender nuestra búsqueda, invirtiendo el doble de esfuerzo.
El amor no puede consistir en ubicar en un mapa a esa mítica persona ideal. La compatibilidad entre dos personas es una consecuencia del amor y no puede ser una condición previa. Esta es una realidad que nuestro teléfono no quiere enseñarnos. Él nos promete encontrar a alguien a quien le guste el queso, que no tenga problemas en ponerse una máscara y que viva en un radio de unos 16 kilómetros de nuestro barrio. Sin embargo, nuestro móvil no puede ayudarnos con el verdadero desafío del amor: desarrollar la afectividad y la comprensión por la fragilidad humana.

4. No nos percatamos de los detalles

Nuestros teléfonos nos muestran el mundo de manera fugaz. No obstante, y sin que nos demos cuenta, a menudo nos impiden prestar atención a los pequeños detalles. Cuando bajamos la mirada para ojear nuestra pantalla no nos damos cuenta de que nos estamos olvidando de:
· El relajante sonido del tráfico desde la distancia
· El musgo creciendo en una antigua pared de piedra
· El placer de sentirte cansado después de un duro día de trabajo
· La emoción de levantarte temprano una mañana de verano para disponer de una hora entera solo para ti
· Un banco de nubes errantes en el cielo
· La timidez de una sonrisa indecisa
· Lo bonito que es leer en el baño
Todos esos momentos de tu día están esperando que les prestes un poco de atención

5. Nos crea miedo a perdernos algo

Gracias a nuestros teléfonos, estamos constantemente informados de las fascinantes andanzas de los demás: "Fuimos a tomar algo a un bar que estaba genial", "se va a casar en una pequeña iglesia en medio del campo", "el mejor after-party de mi vida", "estas vistas son increíbles", "ese bar tan moderno de Malasaña que les encanta a los lugareños". Existen tantas cosas que no estamos haciendo, tantísimos eventos a los que no estamos invitados y de los que no somos parte. Nuestras vidas están llenas de miedo a perdernos algo. Resulta tentador no ponerse un poco cínico al respecto: ¿quizá en realidad todas esas cosas a las que estamos dando bombo no son para tanto? El matiz es mucho más fuerte: Sí que existe un gran riesgo de perderse cosas.
Sin embargo, existe una lista bastante diferente de cosas que nos estamos perdiendo por hallarnos inmersos en nuestros teléfonos: conocer a nuestros padres en profundidad, aprender a lidiar con la soledad, disfrutar del reconfortante poder de los árboles y las nubes, charlar con niño de siete años. El verdadero problema no es la sensación que tenemos de estar perdiéndonos algo, sino cuáles son esas cosas que nos estamos perdiendo, y nuestros móviles distorsionan esa visión.

6. Tenemos la necesidad de que nos den "Me gusta"

Puede que resulte desesperadamente ingenuo o narcisista admitirlo, pero todos queremos que nos den "me gusta". Esa emoción fugaz que sentimos cuando recibimos un mensaje que no es vergonzoso ni ridículo, esa punzada, es muy común, aunque la mantengamos en secreto: esperamos que nuestros problemas y nuestras alegrías sean comprendidas genuinamente por otras personas, que todos esos mensajes que estamos deseando mandar al mundo sean recibidos y comprendidos a la perfección, al menos por alguien. No deberíamos tener miedo o sentirnos incómodos por nuestra ubicua soledad.
No es nuestra culpa: un cierto grado de distanciamiento e incomprensión por parte de los demás no quiere decir que nuestra vida se esté torciendo. Al contrario, es lo que deberíamos esperar desde el principio. En cualquier caso, la soledad desarrolla nuestra capacidad de relacionarnos íntimamente con las personas, por si en un futuro se presenta alguna oportunidad. Gracias a la soledad se intensifican las conversaciones que tenemos con nosotros mismos, nos dota de personalidad: no repetimos lo que oímos a los demás, desarrollamos nuestro propio punto de vista. Puede que ahora mismo estemos aislados, pero seremos capaces de crear vínculos más cercanos e interesantes si una persona se cruza en nuestro camino. La soledad simplemente es un precio que debemos pagar para tener una perspectiva sincera y ambiciosa de lo que debe y podría ser la compañía.

7. Los selfies

El problema de los selfies no es que los tomemos, si no que no los tomamos en serio. Parece que tenemos la necesidad de darle un toque irónico: "Aquí estoy comiéndome una salchicha", "mira qué bien me queda este sombrero". Y sin embargo, los selfies no tienen por qué ser inherentemente absurdos o egocéntricos. De hecho, suponen una de las grandes transiciones del arte: el autorretrato. Aunque contaba con mayores dificultades y precisaba la ayuda de pinceles y pintura al óleo, Rembrandt también era adicto a autorretratarse (de hecho, lo hizo más de 100 veces a lo largo de su carrera artística). Pero nunca se retrató a sí mismo guiñando un ojo o haciendo gestos extraños con las manos. Él trataba de plasmar quién era realmente y en lo que se había convertido, poniendo de manifiesto la tristeza que se había ido acumulando de manera gradual en su rostro, tratando de averiguar qué era lo que le mantenía con vida: ¿qué ha hecho la vida conmigo? ¿he aprovechado el tiempo que tenía en este mundo? Estaba buscando la aprobación de los demás, estaba buscando conocerse a sí mismo. Cuando algo (como hacernos selfies) nos parece trivial y absurdo, tendemos a no tomárnoslo en serio. Deberíamos distanciarnos de esa perspectiva y afrontarlo desde un punto de más jocoso. Pero quizá lo inteligente sea ser mucho más ambicioso: al arte del selfie todavía le queda mucho camino por delante.
Todavía estamos lejos de inventar una tecnología que nos haga florecer. En realidad, deberíamos sentir compasión por nosotros mismos y por haber nacido en una época tan primitiva.



Fuente:  La Red.  

lunes, 18 de febrero de 2019

ALITA- El último ángel guerrero.


Cómo ya saben, soy una cineasta entusiasta.  Me gusta comentarles las peliculas que por algun motivo me hayan impactado gratamente.

Hace poco se estrenó en mi ciudad la película " Alita" el último ángel guerrero. Ayer tarde la vi.

Me impactó gratamente.  Los temas de ficción son de todo mi gusto y si le sumamos en maravilloso tema "manga" , anime, cyberpunk y robots ... ahhh  es un pastel ¡  con cereza y todo.

El tema resumido es asi:   iglo XXVI. Alita (Rosa Salazar) es una cyborg semi-humana a la que rescata de entre la chatarra el Doctor Dyson Ido (Christoph Waltz), un científico que la reconstruye y la adopta como su hija. A medida que pasa el tiempo, queda patente que Alita posee unas habilidades de combate tan grandes como misteriosas. Incapaz de recordar su propio pasado, la joven cyborg se pondrá a prueba frente a situaciones que hagan florecer estas habilidades, de forma que pueda obtener respuestas sobre su origen. Se iniciará así una aventura por descubrir la verdad sobre quién es en una lucha para cambiar el mundo.

Por supuesto no se las voy a contar para que vayan a verla.

En mi opinión personal, está bien hecha, es entetenida y te quedas con las ganas de más ¡¡

Conocía el personaje porque uno de mis hijos es amante del tema manga y Alita, un ángel de combate, es uno de los íconos de los 90 y ser llevada al cine es uno de los sueños de todos sus admiradores, entre los que me cuento.

Alita, ángel de combate (llamado originalmente GUNNM en Japón), es uno de los mangas cyberpunk más celebrados de los años 90, así que era una buena patata caliente adaptarlo al terreno del cine de Hollywood. Por suerte, podemos confirmar que Robert Rodríguez (ya veterano en esto de las adaptaciones de cómics, después de ha realizado una adaptación, como mínimo, muy correcta.

La mayoría de los elementos originales están ahí: el contraste entre la magnificencia de Zalem (quizá la recuerdes como Typhares si fuiste lector del manga en los 90) y la decadencia de Iron City, la búsqueda de su identidad por parte de Alita, la agresividad de los cíborgs rivales, el misterio detrás de las personalidades de Ido y Nova...

Aun así, es cierto que toda esta representación es, quizá, demasiado limpia y luminosa, mientras que los mangas cyberpunk como el de Alita suelen tener un punto más sórdido y sombrío. Esto no es necesariamente malo, pero se nota que se han cortado mucho a la hora de mostrar la sangre y violencia extrema de los enfrentamientos (hay algo de hemoglobina, pero no mucha, teniendo en cuenta que se parte a personajes por la mitad), seguramente para garantizar que la calificación por edades de la película no se disparara.

 Otro aspecto en el que se han contenido de más es en la representación de según qué aspectos de la trama. No entraremos en detalles para no haceros spoilers, pero lo cierto es que Alita, ángel de combate termina con una especie de final "semi abierto" que claramente apunta a que quieren ir a por una segunda (o tercera) parte si la audiencia responde. Y es una pena, porque hay facetas de la historia en las que se hace demasiado hincapié (como ese embelesamiento de Alita hacia el guaperas de Hugo) y otras que nos hubiera gustado ver algo más desarrolladas, como los fundamentos del arte Panzer Kunst que usa la heroína para pelear o los misterios de la ciudad flotante.



 En definitiva, Alita, ángel de combate es una película de acción con varios toques de drama que destaca, sobre todo, como experiencia visual. Es una de esas películas que hay que ver en el cine sí o sí, más allá de que su historia se haya quedado un poco en la superficie de todo lo que podría haber ofrecido. Su buen ritmo hará que os mantengáis entretenidos y puntualmente sorprendidos durante las 2 horas que dura, algo que no todas las películas de este corte pueden decir. No tiene las capas que se atrevió a ofrecer la Ghost in the Shell de Scarlett Johansson ni supone ninguna revolución en el género, pero os ofrecerá lo suficiente como para que no os importe acudir a una hipotética "Alita 2, el retorno de la ojazos" que se introdujera más en la madriguera del conejo. El tiempo dirá si la mayoría de la audiencia está de acuerdo y lo hace posible.

Se las recomiendo, es entretenida, capta tu atencion de principio a fin.

Rebeca.



jueves, 22 de noviembre de 2018

LA MUERTE. LA LEJANIA E IMPOTENCIA DE DIOS.




“Ningún padre debería enterrar a su hijo. Es antinatural e inhumano que se le obligue a vivir tal experiencia.”  Rebeca.





Para el ser humano existe una difusa línea entre lo que es real y lo que no, la imaginación juega un papel definitorio en la poderosa mente de la especie humana. Para proteger su autoestima y mantener un estado de homeostasis, se elegirá ignorar hechos, tan ineludibles en algunos casos como la muerte.


Un claro ejemplo de que la línea es muy fina sucede tras el momento de despertar de un sueño, ya sea bueno o malo la sensación permanece en el sujeto y en algunos casos el sueño ha sido tan vívido que por unos instantes se puede llegar a dudar de si ha acaecido o no. Como dijera hace ya algún tiempo Calderón de la Barca: “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.


Hace Algunos años vi la cinta “Más allá de los sueños”  les confieso, la he visto unas 6 o 7 veces y siempre le encuentro algo nuevo.


En Más allá de los sueños, el tema central es la muerte. En un primer momento la de los hijos, más adelante la del padre y finalmente la de la madre.


Tres tipos bien diferenciados, la muerte de los hijos es uno de los peores temores de los padres dado que no se está preparado en modo alguno para ello. Se trata de un hecho antinatural, los hijos genéticamente se justifican como la perpetuación de la especie y a un nivel menos global, de los genes de los padres que lucharán por mantener la existencia de sus vástagos con las enseñanzas que ellos les proveen, así su existencia tendrá sentido y perdurará más allá del día de su muerte.


Pienso que ante semejante infortunio, el único medio de seguir a flote es unirse como familia contra la tempestad, ante el desconocimiento sobre la muerte, las vías que se han de construir, serán más estables si como grupo familiar aunan sus habilidades. Al unir su modo de afrontar la muerte de un hijo, se hacen más fuertes, comparten su realidad y deciden forjar un nuevo futuro.


 Más allá de los sueños es un ejemplo de cómo el ser humano sigue amando a ser querido aunque ya no esté a su lado, no tratándose de un caso tan extremo como el de los cisnes que al poco tiempo de morir su pareja también lo hacen ellos de modo natural pero se le asemeja.


La muerte es considerada, no como el final de la existencia humana, sino como una etapa que asegura la posibilidad de vivir en un estado de felicidad creativa en un cielo personal, aunque con posibilidad de interactuar con otros “huéspedes”, especialmente familiares y amigos, o una vida de malaventuranza, por lo general eterna, aunque con una remota, pero viable posibilidad de pasar a un estado paradisiaco.


Nos llena de consuelo creer que cada quien dependiendo de cómo haya soñado su felicidad en la tierra, puede crear su paraíso, otra es pensar que con la muerte no se pierde la conexión con los parientes cercanos ni con nuestros afectos,  y la tercera, la posibilidad de una reencarnación, con la decisión de volver para mejorar las cosas.








Como una persona espiritual que soy, siento que esta película está bien tratada y que dentro de todo nos hace creer y comprender muchas cosas lógicas acerca de lo que nos espera después de la muerte, y que nuestras acciones no solo afectan nuestra vida real, sino nuestra vida luego de morir.


“¿Y dónde está Dios?”.  “En algún lugar, gritando que nos ama y preguntándose por qué no lo escuchamos”



Dios te vea.



Con amor. Rebeca.